2009-04-06
"Le ha correspondido al Ayuntamiento de Tolosa liderar un proceso que a
mi entender tendrá efectos catalizadores. Se trata de la aprobación de
la primera Ordenanza Municipal para la Igualdad de Mujeres y Hombres".
No hablamos de huracanes de cambio pero sí de vientos que soplan de
manera pausada pero constante. Nos movemos en varios frentes: el de los
cambios en los comportamientos del día a día que indican mayor
visibilidad de las mujeres fuera de los espacios tradicionalmente
asignados: el doméstico, el de acompañante y el de apoyo en la sombra;
el de la incorporación a la enseñanza reglada especializada, bien sea
profesional o universitaria; el de la inserción paulatina al mercado
laboral y a sus escalafones de reconocimiento y responsabilidad y
finalmente, entre otros muchos, al de la protección de legislación que
reconoce, ampara y desarrolla sus derechos. En este sentido distintas
leyes han sido claves para poner en la agenda política y también en la
agenda social una centralidad que no es un favor, sino el ejercicio de
un derecho. Los cambios por decreto se pueden instaurar por obligación
pero el que permeen en las orientaciones de valores y de
comportamientos individuales y sociales es un proceso mucho más lento.
Sin embargo en procesos de cambio las leyes pueden ser grandes
catalizadoras especialmente si existe una sensibilidad social en
ascenso que en mi opinión corresponde al momento actual. De ahí la
importancia que le concedo a una iniciativa municipal que ha tenido
lugar este mes de abril.
Le ha correspondido al Ayuntamiento de Tolosa liderar un proceso que a
mi entender tendrá efectos catalizadores. Se trata de la aprobación de
la primera Ordenanza Municipal para la Igualdad de Mujeres y Hombres
del Ayuntamiento de Tolosa que tuvo lugar el 22 de abril en el salón de
plenos. Nacía avalada por el esfuerzo conjunto de un estamento
municipal representante de la ciudadanía, del aval de Emakunde y de la
aportación especializada de dos profesoras de la UPV/EHU: María Angeles
Barrère profesora de Derecho y de Jone Miren Hernández profesora de
Antropología Social. Quiero resaltar la importancia de esa conjunción
de campos estamentales diferentes y de la relación entre instituciones
y universidad, algo que proclamamos que debemos tener y que aquí se
expresa públicamente.
Es más, ese día de aprobación de la Ordenanza en el Pleno con la
unanimidad de los representantes de todos los partidos políticos se
celebró también una sesión para la presentación de la Ordenanza a
miembros de Berdinsarea: una red de los municipios que componen Eudel (
Asociación de Municipios Vascos) y que trabajan por hacer efectiva la
igualdad en cada uno de sus ayuntamientos.
La Ordenanza tiene un doble enmarque ya que ha tenido en cuenta la
Ley par la Igualdad de Mujeres y Hombres del Gobierno Vasco de 2005 y
la Carta Europea para la Igualdad de Mujeres y Hombres en la Vida
Local, lo que sitúa la actuación municipal en un marco donde lo
acordado en su momento fue sometido a cribas y acuerdos múltiples. Lo
que representa un aval para el producto final de unos contenidos
aplicados a su vez al análisis de una situación concreta, en este caso
la del municipio de Tolosa.
Para mostrarlo recojo aportaciones provenientes de las personas
presentes en el acto: Jokin Bildarraz como alcalde, Izaskun Moyua como
directora de Emakunde, Onintza Lasa como concejala de igualdad, Jone
Miren Hernández como investigadora y Josebe Iturrioz como técnica de
igualdad que fueron señalando los aspectos más relevantes. En este
proceso y tal como se puso de manifiesto en la presentación la
Ordenanza hace de altavoz de las leyes mencionadas pero con una
especificidad como es la de tener en cuenta la situación concreta de un
municipio de manera que lo que se legisla responde a su vez a
situaciones y condiciones reales. Es un ejemplo de que en el mundo
actual en el que vivimos de manera consciente o inconsciente en una
relación entre lo global y lo local la Ordenanza ofrece un ejemplo de
articulación entre ambos niveles en vez de contraposición o
enfrentamiento. Algo que solo se puede conseguir si se ha tenido
primero en cuenta el conocimiento de la realidad de las distintas áreas
de actuación a las que va dirigida.
A vista de pájaro señalaré que los campos a los que se dirigen los 22
capítulos de la Ordenanza y su sesenta artículos pasan por todos los
campos de la estructura y funcionamiento del municipio así como «a su
proyección social y ciudadana». Abarca tanto «a los organismos
autónomos y entes públicos dependientes y vinculados» al municipio como
«a las entidades privadas que suscriban contratos o convenios de
colaboración con el Ayuntamiento, o que se beneficien de ayudas o
subvenciones concedidas por el mismo».
Va desde la representación o composición equilibrada en la
representación política y composición de órganos municipales, a la
especificidad del género en los servicios sociales, en la planificación
urbana y local. Se aborda una de las lacras sociales de nuestra
contemporaneidad como es la violencia de género. Y recoge
preocupaciones actuales como la seguridad, el medio ambiente y la
movilidad y transporte, el uso no sexista del lenguaje y evitación de
estereotipos que en su expresión se presentan como campos que requieren
de improntas de erradicación por un lado y de implantación activa de
acciones positivas. La igualdad en el empleo y conciliación de la vida
personal, familiar y laboral de la plantilla municipal y de empresas
suministradoras de servicios.
Es de esperar que la Ordenanza de Tolosa tenga un efecto catártico en
otros municipios de manera que el viento de cambio se expanda y lleve
consigo las propuestas que puedan germinar en esa articulación entre lo
global y lo local.
Diario Vasco, 11/05/2008